El fiscal pide cárcel al considerarlo “potencialmente peligroso”
Enrique Figueredo / Eduardo Martín de Pozuelo | 12/10/2007 | Actualizada a las 03:31h
Un ciudadano francés de origen magrebí, Moulay Abel L., de 30 años, está siendo investigado por la Audiencia Nacional por un supuesto caso de terrorismo islámico cuyo objetivo podría ser un edificio público de Barcelona. El sospechoso fue detenido en La Jonquera por los Mossos d´Esquadra el pasado domingo durante un control en la autopista. Tras declarar ayer ante el juez Juan del Olmo, el fiscal Enrique Molina solicitó el ingreso en prisión del sospechoso por considerarlo “un individuo potencialmente peligroso que podría haber planeado la comisión de un atentado terrorista en España”.
Las primeras pesquisas en torno a Moulay Abel L. apuntaron a que se trataba de un suicida con motivaciones sentimentales, pero análisis posteriores señalan que su intención podría ser la de trasladarse a la capital catalana y empotrar el vehículo en el que viajaba contra algún edificio todavía no determinado, cargado con dos bombonas de butano y cierto material explosivo de origen pirotécnico que llevaba en el interior del coche en el momento de ser arrestado. Los informes policiales y la declaración del detenido han llevado al fiscal a pedir su encarcelamiento provisional. Sin embargo, el interrogatorio no ha podido precisar el objetivo del supuesto ataque terrorista en Barcelona.
Los investigadores policiales cuentan con diversos indicios que desmentirían la versión de suicidio por desamor, que fue la que Moulay Abel L. ofreció cuando los Mossos d´Esquadra que le detuvieron le preguntaron acerca de las bombonas que trasladaba y la espada que llevaba consigo.
Uno de los elementos principales de que dispone la policía es un plano que se le intervino entre sus pertenencias. Se trata de un croquis “poco elaborado ymuy genérico” del modo en que quería llevar a cabo el supuesto atentado, según fuentes del caso. La aparente sencillez de estos planos - una descripción general del lugar sin una dirección concreta- es uno de los aspectos que ha impedido saber qué edificio de Barcelona podría ser el eventualmente elegido.
Fuentes policiales señalaron que, en estos momentos, “no se tienen dudas de que su intención al entrar en España era la de empotrar su coche para que estallara”, pero es la investigación judicial la que debe determinar si entre sus motivaciones predominan las de carácter ideológico sobre otras y cuál era la capacidad destructiva que tenía. Se sabe que el artefacto no podía hacer explosión tal como iba dispuesto en el coche. “Le faltaba manipularlo, prepararlo”, señalaron las fuentes consultadas.
Los Mossos d´Esquadra, que inicialmente difundieron la versión del suicida sentimental, encontraron también dos cartas de despedida del detenido. Una de ellas iba dirigida a su familia y otra tenía un carácter inequívocamente místico y religioso en la que hace referencia a grupos radicales islamistas. Los investigadores han prestado atención especial a la firma, por la que se deduce que el sospecho se tiene por un soldado.
El detenido fue conducido el miércoles por la noche al cuartel de la Guardia Civil de Sant Andreu de la Barca. Llegó muy fatigado y con las única pertenencias que le autorizaron a mantener: un chupa-chup, un peine, un euro y un cinturón. Desde allí salió ayer a las seis de la madrugada en dirección a Madrid y por la tarde el titular del juzgado central de instrucción número 6, Juan del Olmo, le interrogó. Moulay Abel L. tenía diversos antecedentes en los archivos policiales españoles aunque por delitos “de poca monta”, confirmó una fuente del caso.





