Los hechos tuvieron lugar a media tarde del pasado domingo. Cuatro personas se encontraban realizando un trabajo en el interior de un inmueble ubicado en la intersección de las carreteras CL-622 y AP-66 cuando el techo de las instalaciones se les vino encima, dejando un muerto y dos heridos graves.
La tarea era un presunto encargo de un vecino de Valencia de Don Juan, de nacionalidad búlgara y 50 años de edad, que fue detenido anteayer como supuesto autor de un delito contra los derechos de los trabajadores, al ordenar presuntamente la labor sin contratar legalmente a los autores. También se le imputa un delito de robo, ya que el propietario legítimo de la nave niega haber dado la orden al sospechoso de realizar la tarea en cuestión.
Las primeras investigaciones resultaron especialmente farragosas, hasta que las declaraciones de los sospechosos han ido aportando novedades.
Por el momento, la hipótesis más fidedigna con la que trabaja la Guardia Civil sustenta la tesis de que el primer detenido ordenara la realización del trabajo en cuestión a las cuatro personas que se encontraban en la nave en el momento del derrumbamiento. Todas ellas consideraban inicialmente que iban a realizar un trabajo legal, por el que habían estipulado un precio conveniente, y no tenían la sospecha de que estuvieran realizando un acto de supuesta delincuencia, siempre según la investigación.
Cambio de planes
Sin embargo, tras practicarse la primera detención, se llegó a la conclusión de que uno de los heridos graves, hijo del supuesto «ideólogo» de la operación, había tenido constancia de lo que se estaba haciendo en realidad, por lo que se decretó su detención y puesta a disposición judicial ante la titular de Instrucción número 4, que se encarga de las diligencias previas.





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