Desarticulan una banda de rumanos que extorsionaba a compatriotas empresarios

LORENA PARDO

CASTELLÓN. Amenazaban por teléfono, por carta, e incluso de forma presencial, y eran capaces de secuestrar durante horas a algún miembro de la familia de sus víctimas si éstas no les abonaban la cantidad deseada.

Aunque de momento la operación sigue abierta y el juez ha decretado el secreto de sumario, la Policía Nacional de Castellón ha logrado desarticular una banda integrada por ciudadanos rumanos que se dedicaban a extorsionar a empresarios de esta misma nacionalidad. Entre los detenidos también se encuentra un ciudadano albanés así como los conocidos hermanos «Sarmale», considerados los máximos responsables de la organización delictiva, que operaba no sólo en la provincia de Castellón, sino en toda la Comunidad Valenciana. El juez ordenó la noche del pasado miércoles el ingreso en prisión de cinco de los detenidos por asociación ilícita, amenazas y tentativa de homicidio y decretó el secreto de sumario.

Las detenciones se produjeron la noche del pasado 6 de octubre, tras varios meses de investigación, cuando la Policía Nacional decidió montar un dispositivo de vigilancia en una discoteca a cuyo propietario no habían conseguido sustraer las cantidades de dinero solicitadas. Se trata de una conocida discoteca de la localidad castellonense de Burriana a la que mayoritariamente acuden ciudadanos rumanos, por lo que la intención de la banda era escarmentar al empresario y difundir en temor entre los compatriotas. El dispositivo de 50 agentes de la Policía logró desarticular a los integrantes de esta «peligrosa organización», según fuentes de la Guardia Civil, cuyos integrantes se disponían a destrozar el local con bates de béisbol y a disparar contra el propietario.

A los detenidos se les decomisó gran cantidad de armas, como dos pistolas -una con munición real y otra con munición detonadora- una catana, una daga, varias navajas, un cúter, varias porras metálicas extensibles, tres bates de béisbol, un palo de golf, varias cadenas, un trozo de cable de alta tensión para ser usado como bate y varios trozos de cable de 2 centímetros de sección para ser utilizados como porras.

En los registros domiciliarios también se les incautó varios rollos de cable y herramientas para cortarlo, con el fin de elaborar más porras.

«Impuesto revolucionario»

La banda desarticulada en esta operación «Sarmale» elegía muy bien a sus víctimas, empresarios de origen rumano cuyos negocios les habían proporcionado cuantiosos beneficios. El perfil de sus víctimas era el empresario de discotecas, salas de fiesta y clubes de alterne, así como de otros negocios más modestos, como carnicerías o constructoras.

Los integrantes de la red exigían a sus víctimas grandes cantidades de dinero «como impuesto revolucionario ya que en el territorio de influencia de sus negocios se encontraba bajo su influencia».

http://www.abc.es/20071012/nacional-sucesos/desarticulan-banda-rumanos-extorsionaba_200710120245.html

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