Condenado a tres años por un secuestro con arma simulada para escapar de una pelea

Lleida – M.G.  2007-10-16

Un joven vecino de Lleida aceptó ayer tres años de prisión por haber obligado a los propietarios de un bar con una pistola falsa a que lo llevaran en su coche al barrio de Pardinyes cuando supuestamente huía de un grupo de jóvenes de nacionalidad colombiana con los que acababa de pelearse y que pretendían darle una paliza. El joven, para el que inicialmente se pedían seis ños de cárcel, fue condenado a un año y medio por un delito de detención ilegal y a otro año y medio por un delito de robo y uso de vehículo de motor con intimidación.

Los hechos tuvieron lugar en la capital del Segrià, en la zona del Auditori, después de que el acusado, de origen latinoamericano, se viera envuelto en una pelea con un grupo de jóvenes de nacionalidad colombiana. Según la versión del joven, salió huyendo después de golpear a uno de sus contrincantes con una botella. La reacción del grupo fue salir corriendo detrás de él, temiendo el acusado por su vida.
Sin embargo, para huir de sus perseguidores, el acusado optó por aterrorizar a los propietarios de un bar, tal como confesó ayer ante el juez del Juzgado de lo Penal número 1 de Lleida, donde ayer se dictó la sentencia.
El joven, que responde a las iniciales J.D.A., entró en un bar de la calle Anselm Clavé y exigió a los propietarios del local que lo sacaran de allí amenazándoles con una pistola que finalmente resultó ser falsa.
Desconociendo este detalle, las tres personas que se vieron bajo la amenaza del arma simulada llevaron al acusado bajo amenazas y aterrorizados en su vehículo hasta el barrio de Pardinyes, donde el joven se apeó.
Pensando el conductor del coche que el acusado pretendía atracarles, le ofreció unos cien euros que llevaba encima. El acusado, pese a que declaró que no había pedido el dinero, tampoco lo rechazó cuando se lo ofrecieron.
La pena inicial que se pedía de seis años se vio ayer rebajada a tres al considerar el Ministerio Fiscal el atenuante de confesión, dado que el acusado reconoció los hechos ante el juez, y un segundo atenuante de miedo insuperable, puesto que el acusado habría cometido los delitos de los que se le acusaba influenciado por el terror que sintió al escapar de sus perseguidores. 

http://www.lamanyana.es/web/html/lanoticia.html?id=76215&seccio=sociedad&fecha=2007-10-16&sortida=03:00:00 

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