Una mujer vende a su sobrina de tres años

19/10/2007

La tía recibió de Guinea Ecuatorial papeles de la niña con la que debía ser su nueva identidad.

Los Mossos descubren la trama y acusan a la vendedora y a una pareja de Cubelles, que pagó 2.000 euros.

La pequeña E. nació en Guinea Ecuatorial el 31 diciembre de 2007. Todavía no ha cumplido los tres años. Una de sus tías, Paciencia B. L., de 45 años, la vendió la pasada primavera a una pareja de Cubelles a cambio de 2.000 euros. Los Mossos d´Esquadra han descubierto ahora la trama y han llevado el caso a los tribunales. La niña se encuentra bajo la tutela de la Generalitat. La mujer que vendió a la cría fue detenida y el matrimonio supuestamente comprador se encuentra imputado. Los tres están acusados de tráfico de menores y de falsedad documental.

La abuela de la pequeña fue la que dio la voz de alarma. Tanto ella como Paciencia B. L., ambas de origen ecuatoguineano, tienen residencia en España y son vecinas de Ripollet. Los planes iniciales consistían en que la niña viajara a España para quedarse con su tía, hermana del padre, huyendo de la mala situación económica en que vive la parte de la familia que permanece en Guinea Ecuatorial. Sin embargo, Paciencia B. L. tenía otros planes. Es posible que incluso ya pactados con los padres de la niña. Eso son cuestiones que la investigación debe aclarar.

Lo cierto es que Paciencia contactó antes de viajar a su país a por la cría con el matrimonio de Cubellas, al que conoció por mediación de un amigo común. Se enteraron de las condiciones de vida de la pequeña y se interesaron por ella. Finalmente, la niña llegó al aeropuerto del Prat acompañada de su tía un día no concretado del pasado mes de marzo. La abuela también estaba allí, pero desconocía que la cría no acabaría en casa de su hija Paciencia sino en la vivienda del matrimonio de Cubellas, que también fue a recibirla.

La denunciante pasó varias veces a ver a su nieta, pero Paciencia siempre daba escusas. Contaba que la cría se encontraba en casa de unos amigos, que la estaban cuidando unas horas. Después, alegó que E. estaba pasando unos días fuera. Así fue ganando tiempo. La insistencia de la abuela se vio atenuada porque realizó varios viajes que le impedían ir a ver a la niña. Pero un día, la mujer regresó o preguntó de nuevo por la nieta. Y nada. Descubrió entonces una fotografía de la niña hecha en España en la que aparecía con una pareja. No los conocía y eso la intranquilizó. Después encontró unos documentos en los que aparecía en nombre de pila de cría pero con unos apellidos distintos. Eran los del matrimonio de Cubelles. Decidió contactar con los Mossos.

La policía autonómica rastreó el padrón, la red de centros de asistencia primaria y diversos registros. No había rastro de la pequeña, pero encontraron el apellido que aparecía en los papeles que había visto la abuela. Se correspondía con el de unos vecinos de Cubelles. En paralelo, citaron a declarar en comisaría a Paciencia, incialmente como testigo.

La mujer dijo en un primer momento que le estaban cuidando a la pequeña, pero las evidencias -como la falsificación llegada de Guinea Ecuatorial- hacieron que poco a poco se fuera desmoronando su coartada. Más tarde, admitió que la intención de la pareja que tenía a la niña era adoptarla y que le habían pagado 2.000 euros, dijo, en concepto de trámites y por el viaje en avión. En ese instante, le informaron de que estaba detenida y le leyeron los derechos.

El matrimonio de Cubelles -él tiene 47 años y es de origen argentino y ella, española de 25 años- han quedado imputados y se les ha retirado a la niña. Ya tenían en común dos hijos, la pequeña E. debía ser el quinto miembro de la familia.

E. se encuentra ahora a salvo, aunque lejos de sus padres, que parece que habían decidido renunciar a ella. Los implicados en esta historia podrían ser autores de delitos y, a la vez, víctimas de la pobreza. Lo primero, lo decidirá el juez. Lo segundo, los demás.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20071019/53404253141.html

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