Los 37 inquilinos del edificio-patera pagaban entre 60 y 100 euros al mes

Los extranjeros vivían en habitáculos de chapa de tres metros cuadrados elaborados por el dueño quien llegaba a embolsarse casi 3.000 euros con los alquileres ilegales con un olor insoportable y en condiciones infrahumanas. Así vivían los 37 inmigrantes de nacionalidad ecuatoriana que fueron desalojados del edificio patera en la que mal vivían en una operación especial llevada a cabo por la Guardia Civil (en la que ha colaborado también la Policía Local) en la madrugada de ayer en el municipio de Totana.
Uno a uno fueron sacados los inmigrantes del edificio en el que se encontraban en la avenida de Lorca, en una zona conocida como La Cerámica. En último lugar salió del edificio el dueño, Matías A. M., un vecino de Totana de 67 años, que también vivía en el edificio en el que arrendaba los zulos de tres metros cuadrados a los extranjeros.
Sobre las seis y cuarto de la mañana dos agentes de paisano llamaron al timbre de la vivienda. En ese momento, una mujer de nacionalidad ecuatoriana abrió la puerta y, tras conversar unos minutos con ella, los agentes entraron en el inmueble para sacar al resto de los inquilinos. Según testigos presenciales, el dueño en un principio se resistió, pero al final salió a la calle y su cara reflejaba “mucha sangre fría”.
Según fuentes de la delegación del Gobierno, en total fueron desalojados 37 inmigrantes: de los cuales seis eran mujeres y dos niños. Tras comprobar su documentación, los agentes verificaron que 29 de ellos se encuentran en situación de irregularidad.
Todos fueron trasladados al cuartel de la Guardia Civil de Totana sobre las ocho de la mañana, donde se comenzaron a instruir diligencias. El dueño de la vivienda fue puesto en libertad tras tomar declaración.
El edificio tiene tres plantas y el dueño había utilizado la planta baja y la terraza para hacer habitáculos de escasos tres metros cuadrados separados por chapas para que los inmigrantes durmieran.
Al parecer, el dueño de la vivienda cobraba a los ecuatorianos entre 60 y 100 euros al mes. Este precio oscilaba dependiendo del lugar en el que pasaran la noche los inmigrantes, ya que en una de las plantas del edificio la habitabilidad era mejor.
Los agentes tuvieron que entrar al bloque con mascarillas, ya que el olor era insoportable. A pesar de que en el interior de las habitaciones se intentaba mantener el orden entre los objetos personales de los inmigrantes, todo era un caos. Al ser un espacio tan reducido la comida la elaboraban muy cerca del improvisado cuarto de baño.
La Guardia Civil llevaba varios meses investigando a este vecino, que curiosamente en la entrada de su vivienda había puesto un cartel de advertencia (mal escrito) en que se prohibía el paso a toda persona ajena a las instalaciones.
Los primeros indicios que alertaron a los cuerpos de seguridad fueron las habituales riñas que protagonizaban los inmigrantes. En varias ocasiones, los agentes de la Policía Local tuvieron que acudir a la vivienda para mediar en los conflictos.
Según fuentes cercanas al caso, Matías, el dueño del inmueble, llegaba a embolsarse al mes más de 3.000 euros a través de estos arrendamientos ilegales.
El ayuntamiento de Totana, a través de la concejalía de Servicios Sociales, ha puesto a disposición de los inmigrantes desalojados viviendas para que pasen unos días hasta encontrar otro hogar. “De manera provisional les vamos a dar cobijo hasta que encuentren una vivienda digna”, comentó el edil de Servicios Sociales, Juan Carrión.
Vecinos de la zona aseguran que el dueño de la casa, un jubilado que había pasado su vida trabajando como peón caminero, arreglaba objetos usados para venderlos entre los inmigrantes. Además, esperaban que esto fuera denunciado de un momento a otro porque, al parecer, los inmigrantes llevan mucho tiempo mal viviendo en el edificio.

http://www.laopiniondemurcia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3126_5_80399__Municipios-inquilinos-edificiopatera-pagaban-entre-euros 

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