Clanes expulsados de asentamientos ilegales en Sevilla, dedicados a los robos con violencia y en domicilios, se han instalado en Málaga. La policía investiga a varios grupos por delitos graves

MIGUEL ÁNGEL REINA

La realidad es la que es. Dedicaré sólo unas líneas a explicar lo obvio sin pasar por los cerros de Úbeda. Son gitanos y rumanos. Su ´modus vivendi´ es el delito y lo ejercen en clanes familiares en los que cada miembro tiene asignada una tarea. Niños, mujeres y ancianos incluidos. Residen en asentamientos temporales y aprovechan todas las ventajas de su peculiar estilo de vida para escapar de jueces y policías. Este carácter ´doméstico´, más cercano a la delincuencia común urbana, ampara sin embargo a bandas extremadamente violentas, sin escrúpulos por segar vidas si la ocasión lo requiere.
El Cuerpo Nacional de Policía detecta cada año en España más de 400 bandas activas de crimen organizado de alto, medio y bajo nivel, según las clasificaciones de Interpol. Las bandas nacionales continuaron liderando el ranking del delito en España, seguidas de las colombianas y las rumanas. Tras éstas, y en este orden, marroquíes, francesas y rusas. Por lo general los grupos desarticulados estaban integradas por más de tres personas, tenían actuaciones continuadas en el tiempo, cometían delitos graves y obtenían beneficios, poder o influencia.

Todos los ´palos´
La mayoría, además, basaba sus actuaciones en un reparto de funciones y empleaban violencia o intimidación. Los expertos policiales lo tienen claro: “España ya no es una ´sucursal´ de los grupos organizados, sino una auténtica oficina central”, aseguran. En los primeros ocho meses del año se les intervinieron a estas organizaciones casi el doble de dinero (2,3 millones de euros) que en todo el año anterior.
No hay una sola banda organizada que se dedique a un solo negocio. “Los que hacen chalés o pisos asaltan joyerías, cuando tienen ocasión, o perfumerías, roban los coches que luego utilizan para los atracos, suelen clonar las tarjetas que sustraen y la extorsión es otra de sus aficiones”, explica un responsable policial.
A pesa de ocupar el tercer lugar, las bandas rumanas son las más polifacéticas ya que abarcan casi todos los ´palos´ del mundo criminal: falsificaciones de tarjetas de crédito, de moneda y de documentos; tráfico de cocaína, prostitución, contrabando de tabaco, explotación infantil para la mendicidad; robos en domicilios, en establecimientos de hostelería y en la vía pública al descuido; atracos a bancos y comercios; secuestros, extorsiones, etc.
Gran parte de estos grupos, que se caracterizan por su carácter nómada y su extraordinaria movilidad, se asentaron en Italia hasta que los sucesivos golpes policiales terminaron por expulsarles del país transalpino. En el mes de junio el éxodo forzado les llevó a España. Primero, a Cataluña, Cantabria, Galicia y la Comunidad de Madrid. Luego a Levante y, de manera inexorable, a Andalucía. Más del 80 por ciento son de origen rumano, aunque los hay también albaneses, kosovares o búlgaros.

Nuevos asentamientos
Decenas de clanes gitanos rumanos construyeron nuevos asentamientos en las márgenes del río Guadalquivir. Sólo en julio, la Policía Local de Sevilla desmanteló siete poblados ilegales. Más de 500 personas buscaron entonces acomodo en Málaga y Granada, así como de manera minoritaria en Almería y Huelva. Cártama, Campanillas y la capital acogen los grupos más numerosos, que ya han dado motivos para centrar la atención policial.
La capacidad de las bandas rumanas para delinquir en cualquier punto de la geografía española es apabullante. A finales de noviembre, efectivos de la Udyco Costa del Sol realizaban una serie de investigaciones en el Valle del Guadalhorce cuando los agentes identificaron a un grupo de gitanos rumanos. Venían de Sevilla y aseguraron que llegaron a Málaga en el mes de agosto. Sólo les filiaron, dado que no se les pudo probar la comisión de delito alguno. Al día siguiente, no obstante, uno de los filiados en Cártama fue detenido en Vilafranca del Penedés (Barcelona) después de asaltar una vivienda.

Robos violentos
Días antes, el sábado 10 de noviembre, un vecino de Fuengirola tuvo que ser hospitalizado en el Hospital Costa del Sol por la paliza que recibió de dos individuos rumanos que asaltaron su vivienda con sus moradores dentro. Un par de semanas más tarde, un matrimonio del Atabal fue víctima de otra banda rumana que entró a robar en su chalet. El hombre se llevó la peor parte y también tuvo que ser ingresado en un centro hospitalario de la capital malagueña. Fuentes policiales aseguraron además que las bandas rumanas son las responsables de la mayor parte de la oleada de robos que desde hace meses sufren los vecinos del Atabal, el Puerto de la Torre y Churriana.

Familiares de ocasión
Otro clan, integrado por una única unidad familiar de unos 30 miembros, se ha asentado en una casa mata de la calle Doctor Sáinz de Tejada, en el polígono El Viso, donde los vecinos han observado la entrada y salida de bultos empaquetados con envoltorios de comercios, que son cargados en una furgoneta Volvo y en un Mercedes a cualquier hora del día o la madrugada. Otras informaciones policiales vinculan además a este clan con los autores del atraco con rehenes a la sucursal de Cajamar en Nueva Málaga, posiblemente dándoles cobijo tras el asalto; una colaboración que suele justificarse con la excusa de que se trata de familiares o compatriotas que no tenían donde alojarse.

http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3110_2_151158__Malaga-huracan-rumano-asola-Malaga

Anuncios


A %d blogueros les gusta esto: