«Sin tolerancia cero con la inmigración ilegal, España será el paraíso de las mafias»

Una entrevista de / ESTHER ESTEBAN

AL ENTRAR EN SU CASA DE BOADILLA DEL MONTE, LO PRIMERO QUE LLAMA LA ATENCION ES QUE TIENE EL ASPECTO DE UNA FORTALEZA INEXPUGNABLE, DONDE PARECE IMPOSIBLE QUE HACE APENAS 15 DIAS SE PRODUJERA UNO DE LOS ASALTOS MAS BRUTALES Y VIOLENTOS DE LOS ULTIMOS TIEMPOS EN NUESTRO PAIS…

Hay sistemas de alarma, seguridad privada, tiene muy difícil acceso, pero eso no fue suficiente para impedir que tres encapuchados, con técnicas de asalto -casi militar-, golpearan salvajemente al popular ventrílocuo y empresario José Luis Moreno hasta dejarle casi moribundo.

«Afortunadamente, vivo para contarlo y espero que este suceso no marque un antes y un después en mi vida», señala nada más entrar en uno de los salones de la planta baja donde se realiza la entrevista y en el que se pueden contar hasta 20 centros de flores de exóticas variedades y numerosos regalos que le han enviado de todas partes del mundo como muestra de solidaridad. Resulta verdaderamente tremendo ver los signos evidentes de la agresión, y no sólo la herida del hacha en la cabeza, su cara desfigurada o los ojos sanguinolentos por los derrames, sino esos otros que no se enseñan a la cámara y que él muestra a la periodista cuando ésta se confiesa conmocionada por su aspecto. Tiene la espalda completamente amoratada, las manos hinchadas, las uñas de sus dedos pulgares levantadas y en sus piernas ha quedado marcada, como si de un dibujo en realce se tratara, la barra de hierro con la que le agredieron.

Está dolorido pero no vencido, ni mucho menos humillado. De hecho, demuestra una fortaleza impropia del común de los mortales, la misma que le llevó a enfrentarse hasta la extenuación con sus agresores; la misma que dada su profesión de neurocirujano le hizo intuir que el hachazo de su cabeza podía ser mortal y la misma que le permitió escribir un guión de su serie de éxito, Escenas de matrimonio, al cuarto día de estar en el hospital.

Dice, eso sí, que España no puede convertirse en el paraíso de las mafias organizadas y que las leyes deben endurecerse. Es genio y figura. Un hombre culto e inteligente, que habla ocho idiomas y tiene por amigos a algunos de los más poderosos de la Tierra.

PREGUNTA.- Supongo que el diciembre de 2007 será inolvidable en su vida, porque está vivo de milagro tras la terrible paliza que le dieron los asaltantes de su casa, ¿no?

RESPUESTA.- Yo espero olvidarlo, o por lo menos archivarlo, porque no quiero que sea un suceso que marque un antes y un después en mi vida. Soy una persona afortunada, que ha trabajado en medio mundo y no me ha ido mal, y por eso no quiero que este revés sea algo excesivamente sobresaliente. Vivo para contarlo, no me han matado, y sólo voy a tener unas secuelas menores en uno de los ojos, que es operable.

P.- Pues nos ha tenido a todos con el alma en vilo. Medio mundo ha estado pendiente de usted…

R.- Es cierto, y estoy absolutamente agradecido. Se han interesado por mí de todas partes del mundo. Ha sido una cosa espectacular, y eso, teniendo en cuenta que hoy matan a la gente por nada, que la vida vale tan poco, me ha hecho sentir importante. El afecto de la gente es la medicina que mejor me está curando. Hemos tenido que crear un pequeño gabinete para atender las muestras de solidaridad de presidentes de Gobierno, como el de Sudáfrica, donde llevo sin ir desde hace años; los presidentes de nuestro país, los partidos, y la gente más increíble. Desde los taxistas, a personas desconocidas. No tengo palabras.

P.- Y el Gobierno de España y otras instituciones, ¿cómo se han portado?

R.- Muy bien, la delegada del Gobierno está volcada, lo mismo que el ministro del Interior o la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que ha estado diariamente interesándose. También me han llamado Mariano Rajoy, Ana Pastor, de quien soy compañero de carrera, y una larguísima lista de personalidades, incluida la Princesa Letizia, que llamó personalmente, o el Príncipe Felipe, que también se ha interesado.

P.- ¿Y qué recuerdo tiene de esa noche? ¿Qué pasó?

R.- Es curioso. Ese día venía a cenar conmigo Lina Morgan, y en el último momento aplazó la cena. Yo estaba visionando un capítulo de Escenas de matrimonio y, de repente, entró en la habitación un encapuchado con una pistola. Me creí que era una broma, y le dije: «Oye, déjalo. ¿Quién eres? Guarda eso, que lo carga el diablo». Después entró el segundo, con una especie de palanqueta, una barra de ésas que tienen por un lado unas lengüetas bífidas, y por otro, un hacha, y ya vi que no era una broma. Entró un tercero, me levanté, fui a por ellos, y empezaron los golpes.

P.- ¿Y qué le dijeron? ¿Qué pedían: las llaves de las cajas fuertes, dinero o qué?

R.- A mí no me dijeron ni una sola palabra, ni una. Es a la gente del servicio a quienes metieron en dos baños, separados por hombres y mujeres, y ellos son los que dicen que eran eslavos, o que hablaban un idioma no reconocido. Pero conmigo no abrieron la boca. Empezó la ráfaga de los golpes, pero no se le escapó ni siquiera un taco en su idioma, para que yo pudiera identificarles. Lo mismo es que el miedo me dejó sordo, es posible, pero desde luego yo no oí nada.

P.- Sin embargo, usted se defendió, ¡y de qué manera! Porque se ha encontrado sangre de varios tipos, ¿no?

R.- Sí, me defendí con todas mis fuerzas, y defenderme me salvó la vida, porque ellos no se lo esperaban. Creo que fue una reacción de miedo, una huida hacia delante por mi parte. Rompieron una mesa de roble con el hacha y yo sólo paré de defenderme cuando me dieron con el hacha en la cabeza, y la sangre no me dejaba ver. Entonces salí corriendo y me dieron con la barra en la espalda, de forma brutal. Pensé que allí acababa todo, que me mataban, que estaba llegando el final, porque soy médico y supe de la gravedad de una herida en el cerebro. Me llevaron a golpes al piso de abajo, donde estaba el personal de servicio, y yo ya no tenía fuerzas.

P.- Entonces no le pidieron las claves de las cajas fuertes, como se ha publicado…

R.- No, en absoluto. Hay tres cajas fuertes en la casa. La más grande no la pudieron abrir, aunque lo intentaron, y la más pequeña la reventaron con la palanqueta sin clave ni nada, porque las llaves no las tenían ni ellos ni yo.

P.- ¿En qué momento pierde la consciencia?

R.- En ningún momento. Los médicos han dicho que no perder la consciencia ha sido casi vital para que las consecuencias del ataque no hayan sido terribles. Noté, eso sí, que veía doble, porque me astillaron el suelo de la órbita ocular. Esa es la secuela que me puede quedar de todo esto. Pero se podrá operar pasado un tiempo.

P.- Por lo que se ha sabido, era una banda organizada, con tácticas militares, y además fallaron las medidas de seguridad, ¿no?

R.- Yo lo que sé es que eran extremadamente violentos, con una violencia propia de una formación marcial, paramilitar o algo así. Creo que lo tenían todo muy estudiado. Hace como un mes los equipos de seguridad me dijeron que habían visto una furgoneta blanca en la parte de atrás de la casa y que estaban haciendo fotos. En esta casa no es fácil entrar, y sobre todo a la hora que entraron, porque además es una casa de trabajo, por donde pasa mucha gente. Creo que los asaltantes tenían que tener información y han trabajado el golpe con mucho detalle, porque si no, es imposible.

P.- ¿Cuánto es el importe de lo robado?

R.- Todavía no lo sé. Creo que en dinero sí se han llevado bastante, pero la Policía me ha dicho que sea cauto al dar este tipo de detalles hasta que ellos desenmarañen el asunto. Yo confío muchísimo en los cuerpos de seguridad del Estado, y sé que los detendrán pronto. Estoy seguro.

P.- ¿Y ha podido ser una vendetta, una venganza personal de alguien? ¿Tiene enemigos poderosos que desean hacerle daño?

R.- Me ha sorprendido mucho de que se hable de venganza. Cuando se trata de una vendetta o de un ajuste de cuentas te encuentras a un tío con un tiro en la nuca en la calle. No te roban en tu casa y te dejan vivo para que puedas contarlo. Yo no me muevo en unos ambientes que puedan crear este tipo de ferocidad. No creo que porque alguien me tenga envidia porque tenga un programa de éxito, o porque despidas a un técnico o a una actriz, alguien quiera vengarse de esta manera, no lo creo.

P.- Su caso es muy llamativo pero no el único. Sólo en Madrid hay un atraco violento al día, y ha habido muchos casos similares, como el de los Tous. ¿Por qué estas mafias eligen España?

R.- Bueno, yo creo que la disuasión es tan importante como las medidas de seguridad, y si las leyes fueran mucho más duras no habría tantos casos. La Policía se queja de que entran por una puerta y salen por otra, y de eso hay mucho. España no puede convertirse en el paraíso de las mafias organizadas, y eso empieza a ocurrir, lo cual es muy grave.

P.- Pues no es eso lo que dice el Gobierno, que incluso nos culpa a los periodistas de crear una alarma exagerada…

R.- Bueno, los políticos viven permanentemente desnudos ante su puesto de trabajo, y es humano que rechacen las críticas, pero deben darse cuenta de que viene el lobo, y tomarse muy en serio el asunto de la inmigración ilegal. Lo que no puede ser es que por un puñado de votos no se afronte claramente que a los inmigrantes hay que respetarles, sí, pero también exigirles. En cuanto a las bandas armadas y organizadas, son los partisanos de la necesidad, gente que ha visto morir a los suyos en guerras salvajes y en genocidios, que tienen un estigma de injusticia y nada que perder. Les da igual robar que matar, y si no se tiene tolerancia cero con la inmigración ilegal y con las bandas, podemos convertir a España en el sitio de Europa donde sea más fácil robar o matar, y eso hay que prevenirlo.

P.- Vamos, que hacer un paralelismo entre delincuencia e inmigración ilegal no es un pecado mortal, sino una realidad a asumir.

R.- El que hace delincuente al inmigrante es el statu quo de su país de origen. Si aquí viene la inmigración necesaria, perfectamente regulada, para que ellos tengan un mejor nivel de vida y se inserten en una sociedad emergente, bendito sea Dios y los inmigrantes. Lo que es un peligroso caldo de cultivo es la inmigración ilegal, y sobre todo es importante dar al mundo una sensación de país y de respeto. Un país donde no entra quien quiere, y no hacen lo que quieren. Y el que entra y hace algo delictivo debe saber que se le neutralizará inmediatamente y no tendrá ninguna posibilidad de actuación.

P.- Permítame un inciso. ¿Usted es inmune al miedo? Porque dar la cara como lo está haciendo en esta entrevista es un acto de valentía…

R.- No, en absoluto. Ni soy un Rambo, como se ha dicho, ni soy inmune al miedo. Vivo para contarlo, y quiero agradecer de esta manera el apoyo unánime de la gente. Quiero decir a los ciudadanos que no tengan miedo, porque el miedo también mata, aunque lo haga de otra manera. Estoy hablando por responsabilidad, porque todas estas cosas deben traducirse en positivo. Debo decir: tranquilos, no han conseguido matarme, y la vida debe seguir.

P.- ¿Y su vida va a seguir de otra manera? ¿Cómo cambia la percepción de las cosa un episodio tan brutal?

R.- Yo creo que voy a vivir mejor, que voy a fabricarme una mecánica de vida mejor. De momento, el café que me tomo por las mañanas me está sabiendo a gloria, y veo a mi familia menos descompuesta. Jamás olvidaré la cara de los míos en el hospital. No decían nada, pero yo sabía que el pronóstico no era nada bueno.

P.- ¿Y es verdad que ha pedido el alta voluntaria?

R.- Sí, la he pedido. Yo soy médico, y cinco de los médicos que me han atendido son compañeros de profesión. Uno de ellos, el cirujano Pepe Díaz Corta, es como mi hermano, y me ha permitido hacer una asistencia ambulatoria en mi casa, e ir al hospital una vez por semana. Lo más peligroso fue el hachazo en el cerebro, porque abrió la calota, y entró aire, lo que puede producir muchas infecciones. Y eso por ahora está controlado. Hemos montado un pequeño operativo médico en mi habitación, y así nos arreglamos.

P.- Oiga, ¿y es verdad que han venido policías de otros países?

R.- Sí, han venido agentes de Israel, porque allí tengo grandes amigos, y han querido venir para interesarse por la investigación. Y también ha llamado la Policía italiana.

P.- ¿Es verdad que estuvo trabajando en el hospital? Porque eso es de nota…

R.- Sí, desde el cuarto día estuve escribiendo guiones de Escenas de matrimonio.

P.- Permítame una curiosidad ajena al caso. Políticamente, ¿nuestro país está igual, mejor o peor con el PP o con el PSOE?

R.- Yo lo que creo es que en España los dos grandes partidos políticos están condenados a entenderse, y en la medida en que no se entiendan están metiendo la pata, y no los merecemos como políticos. Es una pena que los políticos no olviden su pequeño partidismo personal. Están en lugares privilegiados para pasar a la Historia, y la falta de consenso les puede hacer pasar a la Historia por memos. Los ciudadanos quieren que se entiendan, y si no lo hacen lo pagarán en las urnas.

P.- Pues todo se contagia, y hasta a ustedes se les ponen etiquetas. ¿Hay artistas de izquierdas y de derechas? ¿El arte tiene ideología?

R.- Yo creo que hay artistas que como no son lo suficientemente buenos tienen que hacerse de algún partido para que les ayuden. Luego hay personas que se pueden dedicar al arte, y nada más. A mí el PP en su época me tildó de izquierdas, y en el PSOE me han tildado de derechas. Lo que siempre voy a intentar ser es yo mismo y, dentro de mis conocimientos, aportar mi granito de arena para que España funcione mejor.

P.- Oiga, ¿y qué le ha parecido el polémico tema del canon digital?

R.- El canon digital es una cosa a aceptar por la población. En el momento en que la población lo acepte , bienvenido sea. La RAI paga canon desde hace años, y la BBC lo mismo, y los italianos lo han aceptado, porque están orgullosos de lo que ellos llaman mama RAI. El canon digital, si no es una exageración, será algo positivo, pero si no trae buenas consecuencias, que la gente no lo pague.

P.- Volviendo a la política. ¿Cree que con ETA hay algo que negociar?

R.- ¡Pero cómo va a haber algo que hablar con ETA! Es como si mañana me dicen a mí que me tengo que sentar en una mesa con estos bárbaros que me han atacado. Con la barbarie no se puede razonar, porque es irracional. No hay nada que hablar con ellos.

P.- Muchos creen que a los nacionalistas se les están haciendo cesiones excesivas…

R.- Yo creo que los nacionalistas tienen un problema, que están obsoletos. Cuando todo el mundo está unido con temas como el calentamiento global, la cura de enfermedades, etcétera, el nacionalismo parece cosa de otro tiempo.

P.- Sea como fuere, lo que hay que hacer es ir a votar, que las urnas se llenen de votos en las próximas elecciones, ¿no?

R.- Por supuesto. Yo creo que nuestro gran poder, el de los ciudadanos, es nuestro voto.

P.- Por último, una curiosidad. Usted habla ocho idiomas, y ha conocido a muchos jefes de Estado. ¿Quiénes le han impresionado?

R.- Me impresionó muchísimo Golda Meir, y John Fitzgerald Kennedy, con el que compartí una larga cena tres años antes de que le mataran. Otro personaje que me impresionó fue Helmut Schmidt, y de los presidentes españoles que he conocido, creo que Felipe González y Aznar van a pasar a la Historia. Los dos se han hecho a sí mismos.

http://e-pesimo.blogspot.com/2007/12/inmigracin-jl-morenosin-tolerancia-cero.html

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