El acusado por el crimen de Aler huye de España a dos meses del nuevo juicio

Walter Carvajal, que en abril de 2006 fue condenado a 18 años y medio de cárcel por el asesinato de un hombre en la localidad ribagorzana de Aler, sentencia que fue anulada, se ha fugado de España a pocas semanas de la repetición del juicio. Este ciudadano francés debía comparecer a diario ante el juzgado de guardia de Zaragoza, ciudad en la que residía junto a un familiar. Sin embargo, no lo hace desde el pasado 21 de diciembre.

Según ha comunicado el propio implicado a sus allegados, ha viajado a su país de origen, pese a la expresa prohibición del Tribunal Superior de Justicia de Zaragoza (TSJA). “Quizá tenga miedo de que le vuelvan a condenar a más de 18 años de cárcel como sucedió la vez anterior”, señalaron estas mismas fuentes.

A la espera del nuevo juicio, Carvajal, en prisión desde abril de 2003, fue puesto en libertad el pasado mes de noviembre. El TSJA autorizó su salida de la prisión de Zuera por superar el máximo de prisión preventiva que permite la ley (4 años), con una serie de medidas preventivas. Estaba obligado a comparecer “todos los días” ante la Audiencia Provincial de Huesca o lugar que se le autorice. Además, y dado que es de nacionalidad francesa y tiene su domicilio en Graus, una localidad muy próxima a la frontera, el TSJA le prohibió salir del país y le retuvo el pasaporte para evitar su fuga.

Sentencia anulada

Walter Carvajal se sentó en el banquillo de la Audiencia Provincial de Huesca en abril de 2006 para ser sometido a un juicio con jurado. En la vista oral se declaró culpable de haber disparado, el 5 de abril de 2003, al holandés, Johannes Engel, con el que había contraído una deuda, alegando que había recibido amenazas por parte de la víctima.

Se le condenó a 15 años y 6 meses de cárcel por asesinato, a 2 años y 6 meses por poseer una pistola con silenciador, y a 6 meses más por tener otra arma. El tribunal condenó asimismo al procesado al pago de indemnizaciones por un importe total de 148.000 euros a la mujer e hija de la víctima, y a mantenerse alejado de ellas en un radio no inferior a los 300 metros durante cinco años.

El fallo sólo estimó la aplicación de una atenuante de confesión espontánea en relación al asesinato, ya que, tras su detención, admitió el crimen antes de ser interrogado por los agentes y la posesión de una de las armas.

El acusado recurrió ante el Supremo y éste le dio la razón, obligando a repetir el juicio. Los magistrados del alto tribunal entendieron que la motivación del jurado fue suficiente respecto al hecho de que el acusado disparó contra el fallecido causándole la muerte, pues había confesado. Sin embargo, argumentaron que de la motivación del veredicto no se podía deducir con certeza la naturaleza repentina y sorpresiva del ataque. También se admitió la alegación del condenado de que no se había precisado cuáles fueron las pruebas periciales que llevaron a excluir las anomalías psíquicas del acusado, quien adujo una alteración del control de los impulsos.

Pendiente de juicio

El nuevo juicio con jurado está fijado en la Audiencia Provincial de Huesca para el mes de febrero, pero se desconoce si se podrá celebrar en presencia del acusado. La premura en fijar una nueva fecha para la vista oral se debió precisamente a su puesta en libertad. El juzgado de guardia de Zaragoza ya tiene constancia de su desaparición, y aunque no se ha dictado todavía una orden de busca y captura, la no comparecencia le convierte ya en sospechoso de fuga.

Walter Carvajal tenía 53 años cuando el 5 de abril de 2003 disparó presuntamente cuatro proyectiles con una pistola con silenciador a Johan Engel, holandés de 40 años. Se le acusa de llevar a la víctima hasta Aler (núcleo de Graus), donde rehabilitaba una casa, para mostrarle un material de construcción con el que pretendía satisfacer una deuda contraída con él. En el juicio admitió que disparó sobre la víctima porque ésta había amenazado con “reventarle” si no le devolvía la cantidad adeudada.

Johan Engel, que mantenía tratos comerciales con el acusado, vivía en una autocaravana en Centenera, otro núcleo rual del municipio de Graus, mientras trabajaba en el acondicionamiento de una casa para traer de Holanda a su mujer y su hija.

http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=216923 

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