Una letal sombra amarilla

Una llamada interceptada por la policía en Málaga desveló los planes de un grupo mafioso chino para acabar con un compatriota. En España hay más de 400 asesinos a sueldo al servicio de las tríadas.

MIGUEL ÁNGEL REINA Una vez más la tecnología fue la mejor aliada de la policía. Eran los primeros días del mes de julio cuando los investigadores de la Unidad de Delitos Especialmente Violentos (UDEV) de la comisaría provincial de Málaga interceptaron una comunicación telefónica. Un individuo de nacionalidad china, sometido a seguimiento por delitos relacionados con la extorsión, hablaba con un compatriota de la conveniencia de ejecutar a un empresario oriental afincado en Madrid.
Las investigaciones de la policía madrileña revelaron que la banda ya había realizado un encargo anterior al mismo grupo de matones para atracar a un compatriota que portaba una cantidad superior a los 50.000 euros. El asalto se perpetró el pasado 3 de septiembre en el portal del número 10 de la calle Granada, en Madrid. La víctima resultó herida en un hombro por arma de fuego.

Palizas a 8.000 euros
Las escuchas policiales permitieron descubrir la inminencia de una nueva acción por parte de un sicario, por lo que el Grupo de Homicidios de la UDEV Central se vio forzado a reventar la operación. Así, a principios de diciembre fueron detenidas 21 personas, quince hombres y seis mujeres.
Los arrestados ejecutaban, previo pago, ajustes de cuentas, cometían robos con intimidación y controlaban las actividades delictivas de miembros de la comunidad china residente en España. El miedo a represalias por parte de las víctimas dificultó sobremanera la acción de la justicia pero, finalmente, los investigadores consiguieron suficientes testimonios para encarcelar a los cabecillas de la banda.
La forma de actuar de este grupo, que se caracterizaba por su extrema violencia y que se movía por Málaga, Madrid, Cuenca y Valencia, entre otras provincias, era muy diversa. Las personas que querían asustar o que le dieran una paliza a alguien contactaban con la organización a través de un teléfono móvil. También aceptaban homicidios por encargo. Los jefes de la red establecían el precio: 8.000 euros por agresión. La condición era que el demandante lo ingresara en alguna de las cuentas de la banda. Se caracterizaba por su extrema violencia y alguna de sus víctimas permanecieron ingresadas en centros hospitalarios durante semanas como consecuencia de las palizas que les propinaron para intimidarles.

Extorsiones
Parte de sus miembros captaban a los clientes y obtenían información sobre la identidad y las actividades personales, sociales y laborales de sus víctimas. Otros, aportaban la infraestructura necesaria, como armas, vehículos o viviendas de seguridad para facilitar la acción del grupo ejecutor. Estos últimos vivían al margen de la organización y sólo se desplazaban a los lugares fijados previamente para cometer las agresiones. Algunas de las víctimas llegaron a pagar hasta 12.000 euros para garantizar su integridad física y no recibir más visitas de los matones.

El crimen del Karaoke
La red también extorsionaba a los manteros y a los que copiaban los discos musicales, a los que obligaba a pagar una media de 1.000 euros al mes.
La policía llegó esta organización durante la investigación del asesinato, a comienzos de este verano, de un ciudadano chino a las puertas de un karaoke de Madrid. Las gestiones practicadas permitieron desvelar que el crimen estuvo motivado por un ajuste de cuentas entre dos clanes chinos rivales.
También este verano fueron detenidos dos peligrosos sicarios chinos que se escondían en Madrid después de ejecutar a otra persona en Holanda, en un asunto turbio ligado a las redes de prestamistas en casinos y locales de juego ilegal.

Secuestro
La mafia china ya había enseñado sus tentáculos en 2004 en Andalucía. En septiembre de ese año fue secuestrado en Mairena del Aljarafe de un niño de nueve años, hijo de un acaudalado empresario oriental. La policía malagueña consiguió localizar el zulo en el que había sido recluido durante dos días el pequeño, en un chalet de Alhaurín de la Torre, soportando temperaturas de hasta 45 grados, a la espera de que su familia pagase el rescate de 150.000 euros que habían pedido por él
Un año más tarde, en noviembre de 2005, la policía asestó un importante golpe a uno de los principales grupos que operaban en España, dedicado a la producción de discos y películas piratas y a la prostitución de lujo. Fueron 75 los detenidos. La banda, que producía más de un millón de copias al mes, se dedicaba además al robo de pasaportes y a la inmigración ilegal. Para redondear el negocio, los detenidos, la mayoría de los cuales se encontraban en situación ilegal en España, habían conseguido pasaportes originales robados en Japón y Singapur con los que pasaban desapercibidos y utilizaban otros caducados con total impunidad. Con esos documentos lograron abrir cuentas corrientes y adquirir propiedades.

Tríada ´14-k´
La policía calcula que estas mafias, llamadas ´triadas´, poseen más de 400 sicarios o ´dragones´ en España, la mayoría de ellos pertenecientes a la ´Familia de los 14 kilates´ o ´triada 14K´, que tiene su base europea en Ámsterdam (Holanda) y que opera en Málaga desde la década de los 80. A las extorsiones y los secuestros rápidos unen otras actividades como el fraude con tarjetas de crédito, la falsificación y venta de artículos de marca, falsificación de documentos, clínicas ilegales, talleres de confección clandestinos, juego ilegal, prostitución y tráfico de seres humanos.

http://www.laopiniondemalaga.es/secciones/noticia.jsp?pRef=3116_2_152043__Malaga-letal-sombra-amarilla

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