La prostitución toma posiciones en el barrio de Miribilla

El oficio más viejo se ha hecho un hueco en el último ensanche de Bilbao. Hace dos semanas la Policía actuaba contra un grupo de prostitutas de nacionalidad nigeriana que había tomado posiciones en las calles Gallastegui y Askatasuna, la zona de Miribilla que linda con la calle Cortes, el reducto más genuino del comercio humano en la ciudad. La redada provocó la desbandada de un grupo de chicas de entre 19 y 25 años, a las que, lejos de echar en cara su ocupación -la prostitución en España está despenalizada y las ordenanzas municipales se limitan a establecer distancias mínimas entre clubes de alterne, recuerdan desde el Consistorio-, se reclamaban los papeles, un mecanismo alternativo para poner coto a un negocio que recluta sus efectivos entre la inmigración clandestina.

El episodio ha abierto un debate en el barrio, que tiene por actores a la asociación de vecinos Miribilla Hirigunea y a Askabide, la entidad dedicada a salvaguardar los derechos de un colectivo no deseado y, al mismo tiempo, más vulnerable. Los residentes en la zona, donde predominan parejas jóvenes con niños, no están dispuestos a que la situación se les vaya de las manos, aunque coinciden con los asistentes sociales en que el problema «no se arregla trasladándolo de sitio». Marian Arias, presidenta de Askabide, admite que «los vecinos tienen todo el derecho del mundo a quejarse, aunque alguien tiene que sacar la cara a la otra parte, que bastante fastidiada está ya. Los derechos fundamentales -señala- no se consiguen por vía policial».

En 2007, 38 prostitutas pasaron por el circuito que conforman las calles Mina San Luis, Askatasuna y Gallastegi, un colectivo que funciona al margen de los clubes de alterne, y que se gana la vida ‘haciendo coches’, como se conoce en el argot a subir al asiento del copiloto para mantener relaciones sexuales en el mismo lugar o en otro distinto. El nerviosismo se está disparando, alentado por episodios como el de hace dos semanas, cuando aparecieron forzados dieciocho coches estacionados en la zona. Las quejas vecinales van ganando peso conforme se entregan las llaves de sucesivas promociones en la zona. Carlos Gómez, presidente de Miribilla Hirigunea, sabe que el reto es difícil de resolver, pero que la solución pasa por alcanzar compromisos entre ambas partes. «Este es un barrio joven y no se puede pedir a la gente que se retire a las ocho de la tarde. No queremos que ocurra como con Zabalburu, que se planteó como una barrera para atajar el problema de Bilbao La Vieja, y acabó engullido por él». Gómez tiene claro que hay que afrontar el asunto desde una triple perspectiva: la Administración, Askabide y la Coordinadora de Barrios, «porque no arreglamos nada si las echas de aquí y pasado mañana se trasladan a Rekalde». La necesidad de acuerdo es fundamental, «y más en un tema donde no vale lo políticamente correcto». Eso sí, cuando se le pregunta por otra ciudad en cuya experiencia se puedan mirar, la respuesta es simple: «No lo hay, somos autodidactas».

Cambio de estrategia

Así lo cree también Marian Arias, que quiere resolver una situación para la que no existen fórmulas magistrales. Aunque la cobertura social ha mejorado «una barbaridad» -«Hay programas que subvenciona la Diputación, convenios con el Ayuntamiento y también hemos empezado a trabajar con el Gobierno vasco», recuerda Arias-, la cuestión de fondo es que el 90% de las prostitutas están en situación irregular y no pueden optar a un empleo. «Estamos trabajando con mujeres que tienen continuamente rotando, que pasan una media de tres meses en el mismo sitio, lo que impide, por ejemplo, poner en práctica programas de reinserción laboral». Así las cosas, los asistentes sociales han tenido que cambiar de estrategia. «Intentamos estar con ellas donde trabajan, porque si no les perdemos la pista. Con que todas supieran que tienen derecho a una revisión ginecológica, un abogado que les oriente y una tarjeta sanitaria, me daba con un canto en los dientes».

Los vecinos, entretanto, temen que «ofrezcamos la mano y se cojan el brazo». Coinciden en señalar que el objetivo de Askabide es encomiable, pero no tardan en añadir que las trabajadoras sociales «no tienen el problema debajo de casa», explicaba el sábado José Antonio mientras acostaba a su niña de tres años, a 200 metros en línea de la rotonda donde tres chicas ‘hacían coches’. «¿No se las podían llevar a Artxanda? Seguro que allí no molestan a nadie». De la misma opinión es Obdulia, presidenta de uno de los portales de la calle Gallastegui, donde el Gobierno vasco ha edificado tres bloques de viviendas protegidas, dos de ellas en propiedad. «Entramos a vivir en agosto y ya desde el principio se colaban en los patios, que amanecían repletos de preservativos y guantes de látex».

‘Avenida de los condones’

El Ayuntamiento levanta frente a la casa de Obdulia el futuro polideportivo de Miribilla, y las prostitutas se refugian en las obras cuando ven pasar un coche patrulla. «Los obreros llaman a esta zona la ‘avenida de los condones’. En cuanto sube un coche, las prostitutas se tiran a la carretera, lo mismo da que vaya al volante un joven que un matrimonio mayor». La situación, lejos de resolverse, se ha agravado en invierno. «Anochece antes y tienes que ir a buscar a los niños que llegan en autobús del colegio. Son apenas dos minutos hasta casa, pero el espectáculo es lamentable y sientes miedo de que les pase algo», explica Obdulia. Pero el malestar va más allá: los vecinos denuncian que los proxenetas «controlan el negocio desde la rotonda que hay debajo de casa».

Por el momento, Carlos y Marian han abierto una línea de comunicación. «Entienden nuestra labor», dicen esperanzadas desde Askabide, asociación que ya se fajó con los vecinos cuando la prostitución puso en pie de guerra General Concha. Gómez, por su parte, dice que sólo quiere «que la zona no acabe convertida en ‘Miribilla la nuit’. Nos da lo mismo que sean nigerianas o de Portugalete. Respetamos el derecho de todo el mundo a hacer lo que quiera con su vida, pero la calle no parece el lugar más adecuado».

http://www.elcorreodigital.com/alava/20080212/vizcaya/prostitucion-toma-posiciones-barrio-20080212.html

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