Una banda asalta a un matrimonio y a sus dos niñas en su casa de As Somozas

Los ladrones, que robaron 30.000 euros, se encontraban dentro del chalé cuando llegó la familia.

Francisco Varela Fecha de publicación: document.write(d.getDate() + “/” + (parseInt(d.getMonth())+1) + “/” + d.getFullYear());11/3/2008

Una banda de delincuentes asaltó la casa del constructor Enrique Guerreiro, de As Somozas, la noche del pasado sábado. Tres de los ladrones se encontraban en el interior de la vivienda cuando llegó la esposa del empresario, una mujer de 34 años, que regresaba de Ferrol con sus dos hijas. Eran las diez y media de la noche. Entró con su automóvil en el garaje de la vivienda, con mecanismo automático, desde el que se accede directamente a la casa. Es una construcción muy sencilla, de dos aguas, semejante a cualquier otra nueva de la zona, sin distinción o lujo alguno.

Ella no notó nada raro, pero su hija mayor -tiene una de 14 años y otra de 8 años- le comentó que había visto a alguien por detrás de la casa. No le dio importancia, pero al poner el pie dentro se encontró con uno de los delincuentes, con el que forcejeó, si bien desistió de seguir haciéndole frente al aparecer otros dos hombres en la casa.

La caja fuerte

La banda tenía ya casi desencajada de la pared la caja fuerte. Por eso se cree que ellos pensaban que los moradores tardarían más tiempo en llegar. Los delincuentes ordenaron a las dos niñas que se tirasen al suelo, boca abajo, y permaneciesen calladas.

Diez minutos después de llegar las mujeres de la casa, lo hacía Enrique Guerreiro, un empresario de 44 años, de los más importantes del sector de la construcción en As Somozas, cuya empresa se encuentra a pocos metros de su vivienda, en el lugar de A Garita, a un tiro de piedra de la escuela laica, en muy mal estado de conservación, levantada por una hermandad de la emigración cubana a comienzos de siglo. A Enrique lo recibió uno de los asaltantes que sujetaba a su esposa poniéndole un cuchillo en el cuello. El propio empresario ha comentado que no ofreció resistencia alguna ante el peligro que podían correr sus familiares. Les entregó su cartera y le sacaron todo lo que llevaba. También les facilitó la clave de la caja fuerte.

El botín

Fuentes próximas a la investigación calculan que robaron unos 30.000 euros, además de algunas joyas. Guerreiro deduce que por su acento los ladrones eran extranjeros, aunque no hispanoamericanos, por lo que podría tratarse de una banda de Centroeuropa o albanokosovar. La investigación calcula que el grupo de atracadores lo formaban al menos cinco personas. A los tres que se encontraban en el interior hay que añadir un sospechoso que fue visto por un vecino en la trasera de la vivienda y el conductor del automóvil que los recogió a todos ellos, al acabar la faena.

No aparcaron el vehículo en las inmediaciones de la vivienda, para evitar ser identificados posteriormente, sino que el quinto delincuente aguardaba a cierta distancia y, tras una llamada del móvil, se dirigió a un punto determinado para encontrarse con sus compañeros. Todo se desarrolló entre las diez y media y las once menos cuarto de la noche. Un trabajo de profesionales, como otros recientes en el norte de la provincia.

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2008/03/11/0003_6642536.htm

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