Una banda silenciosa asalta seis casas de Vilafortuny en una noche

Miercoles 12 de Marzo, a las 07:43:h

Los vecinos de las calles Serra de Llaveria y de la Roca viven con el miedo en el cuerpo tras ser víctimas de robos silenciosos en cadena.

Por Eva Rolduà .

Los hechos ocurrieron hace días, la noche del lunes 18 de febrero al martes 19, aunque hasta hoy (ayer para el lector) no han trascendido. La zona en la que se ‘cebaron’ los ladrones es una tranquila urbanización de Vilafortuny, Mas d’en Bosch (Cambrils), asaltada ya en repetidas ocasiones a lo largo de los últimos meses. Los vecinos no saben cómo prevenir estos robos, puesto que en la mayoría de los casos sus viviendas cuentan con alarmas, perros y rejas.

El esquema se repite -con pocas variantes- asalto tras asalto. Los números 15, 19, 18 y 24 de la calle Serra de Llaveria son sólo cuatro de los seis domicilios en los que los ladrones silenciosos actuaron esa misma noche. La Guardia Civil reconoce estar detrás de los casos aunque, de momento, no se ha detenido a ningún responsable.

Con dos perros en casa

Mercedes, que vive desde hace cuatro años en el número 15 de la calle Serra de Llaveria con su familia (son cinco en total), afirma estar muy preocupada por lo sucedido. «Tengo alarma, pero como los perros duermen dentro de casa no la conecto», decía. «Esa noche los perros notaron alguna cosa pero nosotros no nos enteramos de nada», explica. «Mi marido se quedó adormilado en el sofá y yo me subí al piso de arriba, donde tenemos el dormitorio», relataba con cierto nerviosismo tras recordar lo sucedido esa noche. «Cuando él se despertó en el sofá a eso de las tres de la mañana, se vino a dormir y se encontró que el joyero que tenemos en el baño de la habitación estaba en el suelo encima de una alfombrilla». Se da la circunstancia que estos vecinos tienen rejas en la parte inferior de la casa pero no así en la segunda planta de la vivienda. «No se llevaron nada del joyero», dice. «Allí tenía las cosas de diario, de poco valor». Por la mañana, al levantarse, descubrieron también tirado en el suelo del jardín la cartera de su marido «con todas las tarjetas intactas y la documentación pero se habían llevado el dinero». Resulta que esa cartera estaba en el bolsillo de los pantalones en la habitación del matrimonio, a los pies de la cama. «Estuvieron muy cerca de mí, pero no oí nada». Ahora, esta familia se plantea poner rejas en la planta superior con el fin de evitar un nuevo susto. «Es más el miedo que tenemos en el cuerpo que lo que se llevaron». Además, apunta Mercedes, que en los cuatro años que llevan viviendo en la zona se han oído muchos robos por la zona. Sin ir más lejos, la semana pasada, según la vecina, «muy cerca de aquí saltó una alarma y hubo jaleo por la noche aunque la Policía vino muy rápidamente. No sé que pasó finalmente».

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