Piden 10 años al acusado de violar a una joven belga, a la que ofreció dinero tras consumar los abusos

La asaltó mientras la chica, de 18 años, paseaba por la playa  .

Eran las cuatro de la madrugada del 21 de mayo del pasado año. El verano estaba ya a la vuelta de la esquina y la joven, que apenas había cumplido los 18 años, decidió salir a caminar sola por la orilla de la playa de la Colonia, en Águilas. No fue una buena idea. Era una presa fácil.

En la mañana de ayer, la sección primera de la Audiencia Provincial de Murcia celebró el juicio contra Noureddine B., de 34 años de edad, acusado de un presunto delito de agresión sexual. El fiscal solicita para este joven, de nacionalidad marroquí, una pena de 10 años de prisión, inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y la obligación de pagar una indemnización de 10.000 euros a su presunta víctima por daños y perjuicios.

La muchacha, de origen belga, se tropezó con su presunto agresor mientras daba un paseo por la citada playa. Éste la piropeó, «Guapa, y la invitó « a que se fuera con él», una posibilidad que la joven rechazó de inmediato. «Déjame en paz», le pidió y atemorizada, salió corriendo en dirección a la avenida Juan Carlos I de la localidad.

Fue en el transcurso de su desesperada huida cuando Noureddine presuntamente agarró por el pelo a la joven y, en un susurro, la avisó de la agresión de la que, en escasos minutos, sería víctima. Sujetándola, la condujo hacia la arena de la playa y allí, la desnudó, la sometió a diversos tocamientos y, por ultimo, la violó. La joven, debido «al miedo a que se pusiera violento y a la oscuridad», apenas prestó resistencia.

Una vez que finalizó la agresión sexual, el acusado invitó a la joven a que le acompañara, ofreciéndole incluso dinero. «Soy pobre, déjame en paz», gritó ella y salió corriendo hacia la avenida que antes intentó alcanzar. En esta ocasión sí que lo logró y, rápidamente, observó la presencia de varios policías en la zona. «Me han violado, siempre a mí», clamó la joven, que no cesaba de llorar y mostraba un nerviosismo aparente.

Una vez que su ánimo se calmó, la joven pudo ofrecer varias pistas clave para la detención de su presunto agresor: «calvo, con pelo cenizo y perilla». Los agentes dieron con él a escasos 15 metros de distancia.

El acusado, al saberse sorprendido, comenzó a correr y, a la altura de la calle Quintana, trató de ocultarse debajo de un coche. No le sirvió de nada. Fue detenido y ayer se las tuvo que ver con la Justicia.

http://www.laverdad.es/murcia/20080313/region/piden-anos-acusado-violar-20080313.html 

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