La operación ‘Chapi’, en la que se detuvo a 77 personas, esclarece 18 robos de cobre en cinco provincias de CyL

Europa Press

VALLADOLID, 8 (EUROPA PRESS) – La denominada operación ‘Chapi’ llevada a cabo en Ávila sobre el robo de cable de cobre, que culminó a finales de marzo con la detención de 77 personas, ha permitido esclarecer 18 hechos delictivos en cinco provincias de la Comunidad.

La operación, que culminó con el desmantelamiento de una red delictiva y la recuperación de 120 toneladas de ese material y más de 500 herramientas y máquinas de gran valor, ha permitido el esclarecimiento de casi un centenar de robos en varias comunidades autónomas, 18 en las provincias de Castilla y León, la mayoría -13- en la de Valladolid.

La operación de la Guardia Civil ha esclarecido los robos cometidos el 31 de diciembre pasado en Cogollos (Burgos), el 14 de febrero en Villalobón (Palencia), el 18 de enero en Soria y dos el 9 de diciembre en Roales (Zamora), informaron a Europa Press fuentes de la Delegación del Gobierno.

En la provincia de Valladolid, los perpetrados el 12 de noviembre y el 22 de diciembre en Tudela de Duero, el 30 de noviembre en Tordesillas, el 10 de diciembre y en febrero en Santovenia de Pisuerga, cuatro robos en Laguna de Duero, el 16 de diciembre en Boecillo, el 17 de diciembre en Aldeamayor de San Martín, el 21 de diciembre en Olmedo y el 14 de febrero en Villamarciel.

El grueso de la ‘Operación Chapi’ se desarrolló en la provincia de Avila, donde residían los rumanos que integraban la banda, “perfectamente estructurada”.

Las pesquisas se iniciaron a principios del presente año en la provincia de Avila, donde se habían producido varios robos del citado material. La red se componía de dos grupos, uno dedicado al robo del cable y otro a la receptación del mismo, que luego se vendía en Alemania y China. El primer país, según los cálculos de Guardia Civil, podía haber recibido 700 toneladas de material robado, mientras que el segundo, unas 800.

NIVELES DE LA ORGANIZACIÓN.

En un primer escalón de la red se encontraba el cabecilla de la organización, quien era asistido por un segundo responsable que tenía su cargo a un grupo de nueve personas y otro más con ocho miembros de su confianza realizando labores burocráticas. Un primer grupo, con sede principal en Madrid e infraestructura en Alicante, estaba integrado por 29 individuos y se dedicaba principalmente a las zonas de Alicante, Murcia, Valencia y Castellón.

El segundo, con sede en Zaragoza, contaba con un grupo de al menos 13 componentes y perpetraba los delitos en Zaragoza, Guadalajara y Huesca. El tercero, radicado en Toledo, tenía su ámbito de actuación en Toledo, Ciudad Real, Albacete y Norte de Andalucía. Y el último con sede en Madrid, contaba con 13 hombres y actuaba principalmente en Castilla y León, Ávila, Segovia, Valladolid, Soria. Contra los 77 detenidos pesan varios delitos contra el patrimonio y hay una persona más imputada por receptación de material robado.

La organización recibía a través de cooperadores o colaboradores información de lugares y obras en donde podían perpetrar las acciones que eran encomendadas por el segundo cabecilla. A continuación, utilizaban un vehículo que actuaba de ‘lanzadera’ para reconocer la zona donde iban a perpetrar el robo. Posteriormente, se desplazaban dos o tres vehículos más hasta el lugar y una vez allí procedían a efectuar la sustracción.

Una vez sustraído el cobre se trasladaban hasta Madrid donde entregaban el material al segundo cabecilla de la organización quien, con los hombres que tenía a su mando, limpiaba y quemaba el cable y lo vendía a los receptadores.

El dinero obtenido con la venta del cobre era entregado al cabecilla de la organización quien realizaba el reparto siguiendo siempre la jerarquía establecida y en orden descendente. En caso de que lo sustraído fuera herramientas y maquinaria de obra era entregado al segundo cabecilla quien se encargaba de venderlo.

El segundo grupo de la organización era el encargado de la reaceptación del cobre, tras lo que lo trataban, pelaban y preparaban para su puesta en el mercado. Posteriormente, lo vendía al exportador quien se encargaba de venderlo en China y Alemania.

CONSTRUCTORES.

Dentro del escalón de receptadores, la Guardia Civil incluye a los responsables de empresas de construcción que adquirían herramientas sustraídas por la banda además de facilitarles información sobre lugares donde realizar los robos. En cuanto a este grupo y con motivo de la explotación de la operación ‘Chapi’, se ha podido detener a los responsables de seis centros de recuperación o plantas de reciclaje de chatarra, todas ellas ubicadas en la Comunidad de Madrid.

Por el momento, se considera que ha sido desarticulada por completo la organización siendo detenidos todos sus componentes. Igualmente se ha imputado al máximo responsable de la exportación del hilo de cobre robado y se ha detenido a los responsables de las empresas receptadoras del mismo, con lo que se puede dar por desmantelada en su totalidad.

Se intervinieron 120 toneladas de cobre robado y más de 500 herramientas y maquinaria de obra de gran valor (radiales, generadores, soldadores, percutores) pendiente de peritación. Como resultado de las investigaciones la Guardia Civil esclareció más de 100 robos cometidos en Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid, Aragón, Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia y se da por desarticulada una de las mayores bandas dedicadas al robo de cable de cobre que actualmente operaban en España.

http://es.noticias.yahoo.com/ep/20080408/tes-la-operacin-chapi-en-la-que-se-detuv-44b36e8_1.html

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