Chinos y gitanos protagonizan una batalla en el Besòs

Las peleas, que son frecuentes, se originan porque en un bar regentado por asiáticos no dejan entrar a los vecinos del bloque de enfrente.
Marta Català Sancho

Barcelona | 09/04/2008

West Side Story en el Besòs, pero sin historia de amor.

Para unos, son los “chinitos” y para los otros, los “folloneros”. En la acera Llobregat, el bar Rocamar. Lo regenta una familia china. En la acera Besòs, un bloque habitado por vecinos de etnia gitana. Entre el bar y el bloque no hay diálogo. Hay peleas con palos y cuchillos porque a los segundos no les dejan consumir en el local. Y entre las aceras, una pista de petanca: juegan personas de la tercera edad. Nadie sabe nada, pero se respira tensión.

Ayer, paseando por Rambla Prim, en el barrio Besòs nos encontramos con el Rocamar abierto. El día 1 de abril se organizó una auténtica batalla campal. Entre 50 y 70 personas armadas con palos (los gitanos) y cuchillos (los chinos, en minoría) se enzarzaron en una pelea que acabó con cuatro heridos, según informaron a ADN fuentes policiales.

El motivo: uno de los gitanos intentó entrar en el local y no le dejaron. “No nos pagan, nos arman follones, a mi hermano le han pegado, aquí no entran”, dice Anna, la hija de los propietarios. Llevan en el bar dos años y ya se quieren ir.

Reyertas habituales

Anna enseña una foto de su padre.Tiene magulladuras por todas partes, y su madre cinco puntos en la cabeza. Hasta 11 dotaciones de Urbana y Mossos tuvieron que frenar la pelea y aislar a los dos bandos. Y no es la primera reyerta.

Cambio de acera, atravesando la petanca y saludando a los abuelos que juegan a la pelota de hierro: “Nosotros no sabemos nada”, dicen. Cruzamos Alfons el Magnànim. Nos paramos en el número 2. El punto neurálgico del problema. “Hola Mari, ¿están tus paisanos?”, preguntamos. ” Sí, y te vamos a explicar lo que pasó”, contesta. “Estos chinitos son unos racistas, nos impiden el paso, se tienen que ir de aquí”, dice Mamalú,una matriarca en el bloque.”Todo, porque unfamiliar entró con su pequeño y se le cayó un zumo”, añade. “¡Qué se han creído! ¡Si nos vuelven a molestar, se van a acordar de nosotros!”

Es mediodía y aunque la tienda del todo a cien y el supermercado están abiertos, la gente prefiere no decir nada: “Tenemos miedo”, dice un vecino que nos anima a preguntar en el bar de al lado: “Le han tirado una nevera al suelo los gitanos de Magnànim”.

Ayer, la cosa estaba tranquila, el bar abierto y los vecinos gitanos mirando desde el portal de enfrente.

http://www.adn.es/local/barcelona/20080409/NWS-0403-Batalla-Besos.html

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