Un hombre confiesa haber violado a su hija, que quedó embarazada

El Mundo

18-4-2008

QUICO ALSEDO

MADRID.- Un hombre admitió ayer en la Audiencia Provincial haber mantenido relaciones sexuales con su hija de 13 años a lo largo de varios meses de 2006. La joven se quedó embarazada presuntamente a causa de las violaciones, y hubo de abortar, momento en el que habrían finalizado las agresiones sexuales, que tenían lugar en el lecho conyugal mientras la madre se encontraba fuera de la casa.

La joven se quedó embarazada presuntamente a causa de las violaciones, y hubo de abortar, momento en el que habrían finalizado las agresiones sexuales, que tenían lugar en el lecho conyugal mientras la madre se encontraba fuera de la casa. El fiscal pide 15 años de prisión para el confeso agresor.

Los hechos se remontan a 2006, año en que María Cristina M. le pide a su ex compañero sentimental, J.M.L., que cuide de la hija de ambos, para que ella pueda trabajar mientras en una residencia geriátrica. La pareja lo había sido hasta 2004, momento en que se separaron, y la niña nació en 1993. La madre se encargó de ella a partir de la separación.

A principios de enero de 2006, la madre le pide al padre que se encargue intermitentemente de la pequeña mientras ella consume su jornada laboral. Desde ese momento comienzan las relaciones sexuales a que el padre obliga a la hija, según el escrito de la fiscalía «a cambio de promesas relacionadas con dinero y tiempo libre».

Los encuentros tienen lugar, según los testimonios, en el propio lecho conyugal de la que fuera pareja, siempre sin el consentimiento de la niña.

En los encuentros, además de tocamientos, hay penetración repetidas veces. Las salidas de la madre son aprovechadas por el padre para agredir a la hija con regularidad, hasta que en mayo del mismo año ella advierte cambios hormonales y acude con su madre al médico, que descubre un embarazo de 15 semanas de gestación en el seno de la joven.

Se efectúa el aborto pocos días después, el 22 de mayo de 2006, y posteriormente se emprenden acciones legales contra el entonces presunto agresor. Ayer, en el curso del juicio que quedó ya visto para sentencia en la sala Segunda de la Audiencia Provincial, el padre, de raza negra, reconoció los hechos y admitió haber forzado a su hija a mantener relaciones sexuales.

El testimonio de la agredida no fue necesario en la vista, y tampoco el de su madre, que ratificó sus anteriores declaraciones. Por su parte, los peritos aseguraron a preguntas del magistrado ponente que la compatibilidad genética entre el ADN del padre y los restos abortivos de la hija son «aproximadamente de un 99%».

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