Continúa el cerco a los ‘Latin Kings’

Las Provincias

19-4-2008

Palizas de treinta segundos en los que no podían moverse ni defenderse, pago de cuotas mensuales de 20 euros, aprendizaje de la doctrina o sumisión absoluta y total, son sólo una pequeña parte de las supuestas vejaciones que un grupo de menores de Alicante sufrieron, en el 2005, para entrar a formar parte de la conocida banda de los Latin King.

Ahora, tres años después, la Sección I de la Audiencia Provincial acogerá la causa contra tres de los presuntos cabecillas de la organización en Alicante. El juicio oral se celebrará el próximo miércoles a las diez de la mañana. Los tres acusados, G.A.J.S., Y.A.A.V. y J.D.V.A. se enfrentan a la petición del fiscal de 3 años del prisión para el primero y sendas condenas de 2 años de cárcel, para los otros dos acusados. Además, en la calificación fiscal se pide la sustitución de las penas por la expulsión del país.

Los hechos que se juzgarán el próximo miércoles se remontan a 2005 cuando, según las calificaciones del fiscal, G.A.J.S., llegó a Alicante, procedente de Barcelona, donde ocupaba un alto rango en la organización delictiva con la misión de crear un “capítulo”, nombre que reciben las demarcaciones territoriales en el lenguaje de la banda.

Una vez en Alicante, el principal acusado entabla relación con los otros dos llegando a formar, supuestamente el tejido básico. A fecha sin concretar, los acusados propusieron entrar a formar parte de la organización a cuatro jóvenes, de los que tres eran menores de edad. Con el consentimiento de éstos comienza la formación y los rituales de iniciación.

Así, según la calificación fiscal, los tres acusados agredieron repetidamente y en varias ocasiones a los menores, como parte de un ritual de iniciación a la banda conocido como “prueba de la pared” consistente, en golpear al aspirante durante 30 segundos por otros miembros de la banda, sin que éste tenga derecho a protestar ni defenderse.

Además de esta prueba los nuevos miembros de la organización delictiva debían pagar cuotas mensuales y si no cumplían con los pagos, eran castigados de manera física, al igual que ocurría cuando desconocían las preguntas a la doctrina o olvidaban las normas.

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