Juzgan a un accidentado por llevar en su vehículo 98 gramos de cocaína

El Día de Ciudad Real

19-4-2008

L.H., de nacionalidad china y residente en Puertollano, se enfrenta a 6 años de prisión por un delito de tráfico de drogas. El pasado 17 de febrero sufrió un accidente de tráfico en el término municipal de Daimiel y en el lugar de los hechos la Guardia Civil encontró 97, 73 gramos de cocaína.

Sus amigos, Z.G. y L.Z. se encuentran imputados por el mismo delito y se enfrentan a la misma pena. Según el Ministerio Fiscal, el herido, que quedó atrapado en el vehículo, les llamó con su teléfono móvil con la intención de que ocultaran la sustancia estupefaciente antes de que llegara la policía.

Ayer se celebraba en la Audiencia Provincial el juicio contra los tres procesados que se declararon inocentes en todo momento. El conductor del vehículo, L.H. manifestaba que venía de Madrid de comprar comida para llevarla a su restaurante chino, que regentaba junto a su mujer en Puertollano, cuando colisión frontalmente con otro coche.

Así, según la versión del acusado, tras sufrir el accidente y quedar atrapado, llamó a su mujer para “tranquilizarla y contarle lo ocurrido”. Igualmente, habló con Z.G. y le pidió ayuda para que, junto a L.Z., recogiera sus efectos personales puesto que él continuaba sin poder salir del vehículo y estaba siendo atendido por efectivos sanitarios.

Al llegar al lugar de los hechos, Z.G. y L.Z. comenzaron a recoger los objetos y la comida que encontraron por el suelo. Z.G. explicaba que él cogió una bolsa, “de la que desconocía su contenido”, y la guardó en el bolsillo.

Fue en ese momento cuando la Guardia Civil, presente en el lugar del siniestro, se percató de que Z.G. ocultaba algo y le pidió que lo mostrara. Éste se negó y finalmente se produjo un forcejeo que provocó que la bolsa de plástico se rompiera y saliera la sustancia que contenía, cocaína.

Uno de los agentes testificaba ayer que sospecharon desde un principio de los dos acusados, “los vi muy fríos, más que interesarse por el herido los dos miraban el suelo como buscando algo”, indicaba.

Por su parte, L.Z. afirmaba que él ni siquiera recogió ningún objeto del suelo sino que estuvo ayudando a los sanitarios. “Yo sólo vi que discutía con un policía”, decía.

El Ministerio Fiscal consideraba totalmente acreditado que el accidentado arrojó la sustancia fuera del vehículo al ver que quedó atrapado y llamó a sus amigos para que recuperaran la droga. “No llamó a sus familiares ni acudieron al hospital, sólo querían ocultar la cocaína”, apuntaba.

La acusación pública basaba su testimonio en la declaración de la Guardia Civil y en que la “importante” cantidad incautada, que se presume que destinarían al tráfico, alcanzaría en el mercado el valor de 10.600 euros. Por ello, insistía en que fue una actuación conjunta y añadía que “de común acuerdo” se dedicaban al tráfico de drogas.

Por su parte, los letrados de la defensa solicitaban la libre absolución al considerar que ni siquiera se demostró en la vista que la droga procediera del vehículo, “en un accidente de estas características tendría por lo menos manchas de sangre la bolsa”, decía uno de los abogados.

La defensa de Z.G. mantenía la inocencia de su patrocinado, “no por mera rutina procesal sino por la convicción lógica y humana”. Así, destacaba que sólo se dedicó a recoger los efectos personales del herido, “no hay ninguna prueba directa ni indirecta de que la droga fuera suya”.

Por último, el abogado defensor de L.Z. apuntaba que su defendido simplemente fue un “mero acompañante”. Al herido se le intervinieron además 515 euros y seis teléfonos móviles. Los tres declararon ayer no ser consumidores de cocaína y no entender el por qué de estas acusaciones.

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