Los inmigrantes sin papeles empiezan a abandonar Balears

Diario de Ibiza

20.04.2008

Un estudio de las universidades balear, valenciana y murciana detecta la salida desde el archipiélago por los problemas en la construcción. Los agentes sociales calculan que se destruirán de 5.000 a 10.000 empleos.

PALMA | F. GUIJARRO Balears está comenzando a registrar la marcha de inmigrantes hacia otras comunidades autónomas, ante el aumento de la precariedad del empleo en algunos sectores, principalmente en la construcción, según han detectado las universidades de las islas, Valencia y Murcia, fruto de un estudio financiado por el ministerio de Trabajo. El catedrático de Geografía Humana de la Universitad balear Pere Salvà afirma que en otras autonomías se ha detectado ya la presencia de extranjeros con tarjetas sanitarias conseguida en el archipiélago.
Salvà destacó que esta emigración hacia otras zonas de España se produce principalmente por parte de extranjeros que en Balears trabajaban en la economía sumergida y que «han recibido el primer impacto» de la desaceleración económica, con dificultades crecientes a la hora de mantener un puesto de trabajo incluso de carácter precario. Ante esta coyuntura, y en muchos casos por la necesidad de remitir parte de un salario a la familia en su país de origen, se opta por el traslado.
El profesor de la UIB indicó que otro efecto de la desaceleración económica está siendo la detección de ciudadanos europeos -como en el caso de los alemanes- que pasan a formar parte de las bolsas de pobreza de Balears.
Sobre este punto, hay que destacar que tanto Salvà como el director del Centro de Recerca Econòmica de Sa Nostra y la UIB, Antoni Riera, y el secretario general de CCOO-Construcción en las islas, Rogelio Marín, coinciden en señalar que 2009 va a ser, desde el punto de vista de la economía y el empleo, peor que el presente ejercicio.
El catedrático de Geografía Humana indicó que estos desplazamientos hacia otras zonas de España se produce principalmente entre los inmigrantes que llegaron al archipiélago sin la intención de fijar una residencia permanente y que se ven favorecidos tanto por la compra de un billete de avión a través de las compañías aéreas de bajo coste como por la red de información que estas personas han constituido a través de la telefonía móvil, comunicándose en qué puntos de España hay empleos disponibles.
En opinión de Pere Salvà, esta marcha de inmigrantes va a tener un carácter limitado, ya que muchos extranjeros ya han conseguido reunificar en las islas a parte de su familia e incluso se ha registrado la adquisición de inmuebles, lo que refleja una voluntad de permanencia.

Menores tasas de crecimiento
Además, pone de relieve que las islas están entre las comunidades mejor posicionadas para limitar el impacto económico de la crisis inmobiliaria gracias a la fortaleza del sector turístico. Eso implica que, al menos en temporada alta, seguirá siendo una zona con atractivo para los que buscan un puesto de trabajo.
Por ello, consideró que la actual marcha de una parte de los inmigrantes llegados al archipiélago durante los últimos años no va a conllevar una reducción de la población de las islas, aunque sí unas menores tasas de crecimiento respecto a los pasados ejercicios.
Por su parte, los agentes sociales consideran que la crisis del sector inmobiliario puede saldarse con la destrucción de 5.000 a 10.000 empleos en el sector balear de la construcción, con 2009 como el peor momento por lo que a la desaparición de puestos de trabajo se refiere. Además, el secretario general de CCOO-Construcción en las islas, Rogelio Marín, advirtió de que la situación puede complicarse mucho más si se retrasa más allá de junio la aprobación de la ley que se está tramitando en el Parlament para favorecer la edificación de viviendas de protección pública.
Las cifras facilitadas por empresarios y sindicatos respecto a la previsible destrucción de empleos en la construcción del archipiélago son algo más optimistas que las del último informe elaborado por el BBVA, en el que se pronostica la desaparición de unos 400.000 empleos en España. De mantenerse esta proporción en las islas, Balears podría perder unos 12.000 puestos de trabajo de los 53.000 actualmente existentes.
El director del Centre de Recerca Econòmica de Sa Nostra y la Universitat balear, Antoni Riera, también considera que la caída del empleo en las islas va a ser inevitable, aunque cree que todavía es imposible cuantificar su alcance, ante la posibilidad de que el sector servicios -y más concretamente el turismo- pueda absorber una parte de los puestos de trabajo que desaparezcan en la construcción.

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