Derriban varias fincas en la Cañada Real, tras un desalojo y la disolución de una sentada de los vecinos

Siglo XXI

22-4-2008

Redacción / EP
Varias grúas derribaron a las 10.00 horas de hoy las fincas número 61 A, B y C del sector 5 de la Cañada Real Galiana, en Madrid, después de que los antidisturbios de la Policía Nacional desalojaran las viviendas y disolvieran una sentada improvisada de los vecinos.

El desalojo comenzó a las 9.00 horas en la finca número 61 que pertenecen al actual presidente de la asociación vecinal, conocido como Félix, que construyó recientemente el alcantarillado de la zona.

Según informó el vocal de la Asociación de Vecinos, Miguel Martín, los agentes comenzaron a llegar al poblado a las 5.00 horas, establecieron controles en cada entrada del poblado y varios marroquíes que acudían al rezo diario fueron interpelados para presentar la documentación.

Después del desalojo, una docena de vecinos, entre ellos Miguel, realizaron una sentada en la zona previa al cordón policial para impedir el paso de las grúas. Entonces, una unidad de antidisturbios les disolvió, mientras los manifestantes gritaban “Asesinos, son casas de trabajadores”. Además una docena de agentes a caballo, agentes de las Bescam y un helicóptero vigilaban la zona.

Aunque los vecinos se encontraban inquietos por no poder acceder a sus casas no se registraron actos violentos, como en ocasiones anteriores cuando tuvieron lugar disturbios por otros desalojos en la misma Cañada Real de Madrid.

Así, un joven marroquí, que vivía en una de las casas derribadas junto a su toda su familia relató su experiencia. “Están dentro mi madre, mis hermanos y los vecinos”, señaló a Europa Press antes de que se produjera el derribo de su casa.

SIN ORDEN DE DERRIBO, SEGÚN LOS VECINOS.

Mientras un grupo de vecinos gritaba “Medidas sociales y no policiales”, el cura de la parroquia de San Carlos Borromeo de Entrevías, Javier Baeza, que lleva desde septiembre apoyando a los vecinos de la Cañada, aseguró que la primera casa que se derribó era propiedad de Mohamed y “no había orden de derribo” para ella.

Según párroco de la conocida como “iglesia roja”, en esa finca “vivía una familia de 12 personas y en las casas que quedan por derribar hay un espacio como para 20 familias”.

Mientras, una mujer de origen boliviana, que también fue desalojada hoy, lamentó que nadie les había dicho nada sobre las medidas que se iban a tomar. “Los policías están sacando nuestras cosas y somos muchas familias las que nos quedamos en la calle”, puntualizó.

Por su parte, Sam, otro desalojado de nacionalidad boliviana, que llevaba casi un año viviendo reivindicó que se mantuvieran las viviendas en la zona, pues se trataba de “un terreno que se utilizaba para las ovejas de ahí que se llama Cañada Real”.

Por ello, señaló que “lo que tendrían que haber hecho desde un principio es no dejar que se ubique ninguna casa”. “Ahora quieren derribar unos terrenos donde hay más de tres mil personas y 70 viviendas, no le veo a eso ningún fundamento”, indicó.

LAS CASAS QUE SE TIREN SE VAN A VOLVER A CONSTRUIR.

Martín señaló que detrás de estos derribos se encuentran el alcalde de Rivas Vaciamadrid y el “cacique de Rivas”, Amancio Rodríguez, “que quieren los terrenos y no quiere que los vecinos hagan mejoras”. “Es la casa de Félix, nuestro presidente, porque está ejecutando las obras de alcantarillado y no quieren que adecentemos la calle”, apuntó.

Asimismo, concretó que llevan más de 25 años “sufriendo humillaciones” por parte del alcalde de Rivas Vaciamadrid y Amancio Rodríguez. Pero insistió en que “el pueblo de la Cañada se va a quedar aquí a vivir”.

“Queremos que nos vendan los terrenos porque llevamos cuarenta años y por mucho que vengan no nos van a sacar aquí. Así que, las casas que se tiren se van a volver a construir”, se mostró desafiante.

El terreno sobre el que se levanta la casa de Martín se encuentra muy cerca de la vivienda de Abdul Gaylano, que fue derruida hace medio año y que provocó una batalla campal en la zona. Entonces niños y mayores se enfrentaron a la Policía, arrojando piedras y todo tipo de objetos, en unos hechos que se saldaron con nueve personas detenidas y 23 agentes de Policía y cuatro civiles heridos de diversa consideración.

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